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Tenemos que hablar de Kevin

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Desde que Kevin Durant abandonara Oklahoma para fichar por el mega equipo que ya eran los Golden State Warriors en julio de 2016, parece que tuviera que pedir perdón allá por donde pasa. Y lo que es peor, parece que él mismo lo hubiera interiorizado. Un sentimiento de culpa que ha terminado con la etiqueta de niño bueno con la que comenzó su andadura NBA y le ha llevado a heredar, en menor medida, el rol con el que Lebron James cargó algunos años: el de villano oficial de la liga.

Menospreciado por llegar a reforzar a un equipo ya de por sí campeón y eclipsado por una estrella que se maneja como pez en el agua ante los medios, en las redes sociales y con un juego mucho más vistoso, Stephen Curry, Kevin Durant ha ido apartándose del foco mediático hasta definirse como un asesino silencioso que deja víctimas deportivas a su paso.

Su nuevo estatus le ha fruncido el ceño, le ha traído no pocos problemas de encaje en la liga y llevado a cometer más faltas técnicas que nunca. A veces, pare…

Si puedes imaginarlo, puedes hacerlo

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Hace algunos años, cuando Mike D'Antoni fue despedido como entrenador de Los Ángeles Lakers, daba la sensación que al entrenador de Virginia le quedaba poco tiempo en la liga. Después de una hacer historia con el Run and Shoot de los Phoenix Suns de Nash y de un tremendo revés en la cuna del fracaso, New York, ese nuevo descalabro parecía su epitafio deportivo. Salir escaldado de dos escaparates mastodónticos como son los Knicks y los Lakers debería hundir a cualquiera.

Sin ánimo de disculparle, en New York le desmontaron el equipo cuando mejor funcionaba y los Chandler-Gallinari-Mozgov-Stoudemire-Felton se disolvieron, como si un chasquido de dedos lo hubiera ordenado, para apostar por Carmelo Anthony. En Los Ángeles, sin embargo, todo fue un desastre de principio a fin.

Los mismos cabrones de siempre

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La historia fue popular en su día. Estaba el entonces entrenador galés del Real Madrid de fútbol, John Benjamin Toshack, explicando cómo intentaba paliar la crisis de resultados del equipo. Dijo algo así cómo: "Los lunes siempre pienso en cambiar a diez jugadores, los martes a siete u ocho, los jueves pienso que algunos no lo hicieron tan mal y que cambiaré a cuatro, el viernes ya son solo dos, y el sábado pienso que tienen que jugar los mismos cabrones de siempre".

Algo parecido le está pasando a Tyronn Lue, entrenador de Cleveland Cavaliers estos playoff de la NBA. Después de una temporada convulsa, donde se cambió medio roster a mitad de temporada (salieron del equipo Dwayne Wade, Joe Crowder, Isaiah Thomas, Derrick Rose, Iman Shumpert y Channing Frye y llegaron cuatro jugadores de diferentes aptitudes y actitudes Jordan Clarkson, Larry Nance Jr., Rodney Hood y George Hill), las sensaciones que transmite el equipo siguen siendo irregulares.

La franquicia realizó un movim…

Carta abierta a Russell Westbrook: No importa, fracasa más, fracasa mejor

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Estimado Russ,

Te lo confieso. Nunca me termino de acostumbrar a esta obsesión del entorno NBA por buscar enemigos sobre los que descargar sus antipatías y focalizar su odio. Quizás sea, simplemente, una manera de amenizar todo este gran espectáculo, generar protagonistas y antagonistas como si de la factoría Marvel se tratara, donde los buenos son muy buenos y los malos son muy malos. En ese enfoque mediático todavía falta por comprender el factor humano, y cómo esas críticas pueden terminar repercutiendo en personas que solo buscan con su trabajo, disciplina y talento, la gloria máxima del deporte de la canasta: Un anillo NBA.

Otros estarían frontándose los ojos con los tiempos que nos ha tocado vivir, en los que se baten récords día sí y día también y la liga tiene un nivel estratosférico en comparación con otras etapas de la misma. Sin embargo, hay quien cultiva su disfrute en torno al odio. ¡Qué lástima!.

Ahora la han tomado contigo, aprovechándose de un error en caliente, cuand…

Nikola Mirotic: Historia de una redención

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A mediados de noviembre la supervivencia de Nikola Mirotic en la NBA era toda una incógnita. Un mes antes, su ex compañero de equipo, Bobby Portis, perdió los papeles y le agredió salvajemente, provocándole una fractura severa en la mandíbula y una conmoción cerebral que lo mantuvo dos meses alejados de las canchas.

Convaleciente y psicológicamente afectado por el suceso, el entonces jugador de los Bulls tuvo que ver cómo comenzaba la liga en la lista de inactivos, cómo perdía la titularidad, cómo se mofaban de él en la red y cómo la franquicia se ponía de lado respecto a su agresor imponiéndole un castigo menor -una multa y apenas ocho partidos de sanción-. La decisión no sólo dejaba a las claras la frialdad de los despachos NBA, donde mandan los cálculos salariales y el beneficio neto para las franquicias, sino que condenaba a Mirotic a volver a compartir cancha con quien le había privado de su mayor pasión: jugar al baloncesto.

Embiib y Simmons en el país de Nunca Jamás

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En la novela de J. M Barrie, Peter Pan, Neverland -el país de Nunca Jamás- es un mundo ficticio donde los niños no crecen y se dedican a jugar y pasarlo bien sin responsabilidad de ningún tipo. Algo así parece haber sucedido en Philadelphia, donde dos jóvenes de 24 y 21 años -Joel Embiid y Ben Simmons- han transportado al equipo de baloncesto de la ciudad a una dimensión desconocida donde todo es diversión. Del contraste de enfrentar ese mundo idílico al real, el que comienza ahora con los playoff de la conferencia este, se determinará qué posibilidades tienen realmente estos 76ers de disputar el título de conferencia, y por qué no, el anillo de la NBA. Quizás en eso consista el verdadero proceso al que se enfrentan los de Pensilvania.

Pero su historia esta temporada 2017-2018 ha sido, hasta ahora, de cuento.


Embiid, el niño que no quiere crecer  Si alguien puede entenderse como el Peter Pan de esta historia es Joel Embiid. Un privilegiado pívot de siete pies adelantado a su tiempo, u…

Utah Jazz a playoff. Claves de una remontada para el recuerdo

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22 de enero de 2018.
Utah Jazz pierde en Atlanta contra uno de los peores equipos de la NBA y su balance se sitúa en 19 victorias por 28 derrotas, lo que casi anticipaba el final de la temporada para los de Quin Snyder. Cualquier aficionado a la NBA entiende que remontar un récord así en el salvaje oeste es una misión de envergadura. Posible, siempre y cuando se discutan algunas rachas históricas de la franquicia, algo que no parecía al alcance del equipo de Salt Lake City a principios de año. Ni Miami Heat, que hizo algo parecido la temporada pasada lo terminó logrando; se quedaron a un paso de la postemporada.

La solidez defensiva, santo y seña del equipo de Utah se esfumó tras el primer cuarto de curso, máxime con un Rudy Gobert recién reaparecido de una lesión, muchas dudas acerca del estado de su rodilla y su regularidad aún por reafirmarse. Tras la marcha el pasado verano de Gordon Hayward, la temporada pintaba mal.

Si bien al equipo no se le podía exigir un rendimiento tal y co…